Algo de Historia

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Algo de Historia

México siempre se ha caracterizado por ser un país rico en tradiciones y cultos.

Algo de Historia

 

 

 

            Desde tiempos prehispánicos, en esta región se ha practicado el culto a la Muerte. El mexicano crece con ella, la adora, la venera, incluso juega con ella. Este país es el único en el mundo que celebra la muerte con flores, colores, ofrendas, comida y música.

 

            Esa veneración y ese respeto han originado uno de los cultos mas fuertes e importantes de los últimos años: el culto a la Santa Muerte

 

            Esta devoción tiene su origen aquí, en México. No se sabe con exactitud cuando comenzó aunque hay registros que lo documentan a partir de 1965

 

Una fuente indica que este culto ha estado presente desde los años 60’s. Cuando en Catemaco, Veracruz un lugareño vio la figura de la Santa Muerte dibujada en las tablas de su choza y fue a pedirle al cura local que verificara la imagen y la canonizara, este se negó y de ahí que este culto se difundió de persona a persona sin tener una iglesia u organización fija.

 

            Sin Embargo, otra investigación nos dice que el culto a la Santa Muerte es mucho mas viejo. Las raíces de la creencia datan de la época prehispánica, bajo el nombre de Mictlantecuhtli y Mictlacíhuatl como el dios y diosa de la muerte respectivamente, la oscuridad y el Mictlan “La región de los Muertos” (se manejaba un concepto de dualidad en la religión Mexica o azteca). A este lugar iban los hombres y mujeres que morían de causas naturales. Pero el camino no era fácil. Antes de presentarse ante el Señor y Señora de la Muerte había que pasar numerosos obstáculos; piedras que chocan entre sí, desiertos y colinas, un cocodrilo llamado Xochitonal, viento de filosas piedras de obsidiana, y un caudaloso rió que el muerto atravesaba con la ayuda de un perro que era sacrificado el día de su funeral (Xoloitzcuintle).

 

            En la tradición, se le entregaba ofrendas a los dueños del inframundo. Este detalle es muy importante ya que con el tiempo estas ofrendas seguirán presentes en los altares de la Santa Muerte. Mictlantecutli y Mictlacíhuatl fueron sin lugar a dudas las deidades a quienes se encomendaban a los muertos pero también eran invocados por todo aquel que deseaba el poder de la muerte. Su templo se encontraba en el centro ceremonial de la antigua ciudad de México-Tenochtitlan.

 

            Algo de estas creencias prehispánicas aun es latente en la cultura popular mexicana, como por ejemplo el 2 de noviembre o día de muertos cuando se festeja el día con los antepasados difuntos, o la idea que la los muertos no hay que recordarlos con tristeza sino con alegría como ellos vivieron, por lo que es muy popular el llevar música bailable a los entierros.

 

            Y aunque la iglesia no considera a la muerte una santa, la fe que despierta la Santísima Muerte es infinita y continúa creciendo día con día, al igual que el número de fieles devotos que la veneramos. Esta pasión abarca a todas las clases sociales y se extiende a todo el territorio del país y allende las fronteras.

 

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